p e r f i l e s d e c i u d a d

miércoles, 27 de diciembre de 2017

Dicen las noticias



Dicen las noticias que viene un frente frío siberiano,
que caerán nieves a partir de los doscientos metros
y heladas que serán nefastas para las cosechas.
Se esperan inundaciones que desbordarán ríos,
colapsarán las ciudades, sus sótanos y calles
convirtiendo el gris asfalto en lagos urbanos.
Hace una semana la alarma era la sequía,
los pantanos casi secos,
los ríos a niveles mínimos
el agua del grifo amenazada.
La vida siempre al límite,
fluctuando entre los déficits y excesos,
en gritos desesperados y gemidos de orgasmos,
la entropía y ruido instaurado
en nuestras patéticas vidas,
y la paz y silencio de la muerte.

Dicen hoy las noticias que el mundo se ha convertido
en escombros de guerra, altares de maldad y podredumbre humana,
la tierra se rebela con desastres apocalípticos,
alabanza de odios y aullidos de ira.
Pero echan el telón pesado de las desgracias
y sale al escenario la cara amable del falso júbilo,
una superficie cubierta de purpurina,
danzarines de superchería y banalidades,
el fluir afable de costumbres fariseas.
La mujer y el hombre navegando en la angustia superlativa,
la existencia incierta
el voluble concierto.
Sus guionistas preparan en secretas asambleas
las noticias actuales,
con el afán depredador buscando su presa.
las horas para el miedo,
los minutos para la anestesia.

Mientras tanto, el mundo será lo que decidan,
mostrarán en sus pantallas
la carta de colores de la realidad autorizada.
Y tú y yo
buscamos el calor de la lumbre
en invierno,
y en el verano, la brisa,
la cálida palabra,
la sonrisa sincera,
el goce de los momentos,
la mirada audaz
para discernir entre tanta mentira.

lunes, 25 de diciembre de 2017

Colacao y bizcocho



Un tazón de colacao y un trozo de bizcocho
y todo un día para el amor y su descanso.
En la calle la primavera llenaba las terrazas
y el amable frescor de la tarde
traía olores de la cocina del bar de abajo.
Los naranjos entregados a la efervescencia
de la polinización esparcían fragancias
que inundaban la sangre de vida,
ansias por tomar el mundo entero
de una sola bocanada.
Poco a poco la tarde caía en los brazos de la noche,
y la gente salía con el gozo propio de los supervivientes
alcanzando la orilla.
Las terrazas se llenaban de caos de voces.
Arriba, desde el balcón con la persiana echada
para refrescar la habitación de las horas más tórridas,
yacíamos nosotros en la penumbra iluminada,
las farolas encendidas, la sinfonía de ruidos, los aromas
entrando en avalancha por las finas rendijas,
el bullicio callejero
la vida,
la pletórica vida,
y el olor a sexo
de nuestros cuerpos.
Todo lo necesario teníamos en aquel refugio
sobre un colchón viejo de un piso de estudiante.
Estábamos aislados del mundo en nuestra pequeña burbuja,
pero el mundo, obstinado, inundaba con su energía
el espacio protegido de nuestros placeres.

domingo, 24 de diciembre de 2017

Piti-Rosa



No crece ya la piti-rosa
en el brocal del pozo ciego,
sobre su manto verde tejía la lluvia
sinfonía de colores con flores silvestres,
con su mullido y alegre abrigo
cobijaba la tierra de la intemperie.
No quedan entre las señales del progreso
aquellos descampados,
oasis en un desierto de ladrillos,
reductos de lo que un día fueron
terrenos de labranza.
Hoy, frágiles matas de estas pequeñas rosas
de vez en cuando aparecen
como trucos de magia,
entre el abandono de unos escombros
enredadas en una alambrada.
De frágil apariencia, engañosa,
guardan espinas en sus tallos,
con fiereza de gigantes
luchan con desgarro aún por la vida
esparciendo su aterciopelado aroma
que en los invernaderos huye de sus pétalos.
Hermosa piti-rosa, damita de mis recuerdos.